De una condena que no merecía, nace la furia de Ciro y el juramento de Sombrín. Empleando técnicas prohibidas, Ciro derrumba su propia secta y se lanza contra Cielestia. Pero todo cambia al ver que los inmortales se alimentan de humanos: para proteger a Nieve Luna, arrasa el reino sin mirar atrás. Convertido en emperador, construye un nuevo orden sobre los restos del pasado.