La vida de Verónica se vuelve una batalla constante por culpa de la familia de Santiago: le quitan su coche, la intimidan y ensucian su nombre. Aun así, no está sola; la policía y su familia la respaldan. Sin ayuda de nadie, consigue demostrar que es inocente, y las investigaciones terminan alcanzando a Santiago y a los suyos. Cuando todo se calma, vende el coche, deja atrás ese lugar y empieza de cero.