Un choque en la carretera destapa una verdad imposible de ignorar: el hombre herido descubre que el otro implicado es el amante de su esposa. Lo que parecía una crisis más en un matrimonio de diez años se convierte en un punto de quiebre. Al llegar ella, no solo protege al amante, sino que desafía sin pausa las reglas del juego que él había establecido. Cuando él baja del coche, ella termina llorando y pidiéndole perdón.