Envenenada y traicionada, Lorena no solo sobrevivió: también reveló que era la legítima princesa del Abismo. Con cada prueba mortal que superó y cada enemigo que cayó, su poder despertó. Vengó a su madre, recuperó el trono y, como emperatriz, se apartó de quienes la humillaron para escoger por sí misma a su rey.