Con una loba interior defectuosa y el tiempo en contra, Valeria solo tiene una forma de mantenerse con vida: absorber la energía de un Alfa. Su búsqueda la lleva a la Manada Luna Blanca, donde pone sus ojos en Damián, el Rey Alfa más fuerte y peligroso. Mientras todas las demás lobas se apartan de él, Valeria rompe cada límite: le quita las túnicas, le lame la muñeca ante toda la manada y termina subiendo voluntariamente a su cama. Al comienzo, no piensa en él más que como una medicina.