Tras morir en una misión, Carolina despierta en la antigüedad y descubre que ahora ocupa el cuerpo de una mujer dispuesta a vender a sus cuatro hijas para cubrir deudas, además de maltratar a su yerno. Para revertir la desconfianza de la familia, se abre paso entre matones, caza un tigre y regresa con provisiones. Sus esfuerzos poco a poco hacen que las hijas la reconozcan como su madre.