La familia del Marqués de la Conquista tomó a Emma bajo su techo por creer que era una niña de suerte. Sin embargo, tras el nacimiento de su propio hijo, borraron de un golpe todo lo que Emma había significado para ellos. La apartaron, la maltrataron y terminaron abandonándola en otra casa. Pero Emma no estaba desamparada: el destino la protegía… y perderla tendría consecuencias impensadas.