Criada por los Grayson, May vivió una etapa de cuidado y ternura junto a tres hermanos mayores demasiado protectores. Esa paz se rompió con el regreso de Stella, la hija biológica, porque May dejó de ser la niña querida para convertirse en una mera sustituta, condenada a la frialdad y a la traición. Los malentendidos se acumularon, y cada herida emocional la fue hundiendo un poco más hasta dejarla sin esperanza. Al final, se presentó voluntariamente al “Proyecto de Mayo” y eligió dormir durante treinta años.