Alejandro Bautista apostó por el desastre y por su propia muerte, pero su intento dio paso al auge de Aurelia, que acabó uniendo el mundo y la galaxia. Custodiado por Leticia Díaz, el emperador soporta peligros en cada paso y empuja a Aurelia hacia dimensiones desconocidas, mientras contempla el sentido absurdo e inevitable del universo.