Lucía solo tiene una opción cuando Marcos desaparece justo antes de la boda: pedirle ayuda a Mateo. Lo que comienza como una solución de emergencia se complica con la oposición de Marcos y Sofía, pero Mateo consigue ganarse, poco a poco, el lugar que la familia de Lucía le niega al principio. A medida que sortean cada intento de sabotaje, Lucía y Mateo dejan de ser solo una salida temporal.