La Valle de Duraznero, bajo la sombra romántica de la cercana Cresta del Melocotonero, parece un rincón apacible, pero guarda muchos conflictos. Allí crece un huérfano que perdió a sus padres muy pronto; bendecido por el Chico Dragón y la Chica Fénix, se enfrenta a los matones del pueblo, acaba con los malhechores y, con trabajo constante, lleva a los vecinos hacia una vida más próspera y feliz.