El trono se convierte en el centro de una lucha sin tregua. Alfonso, bajo la presión de la nobleza, enfrenta una amenaza interna mientras Simón y Regina Cáceres avanzan con un plan para desplazarlo del poder. La irrupción de Don Salvador Hurtado y el Ejército del Norte, que toman la Ciudad de Taian por la fuerza, cambia por completo el equilibrio. A partir de ahí, alianzas rotas, sospechas y sed de venganza empujan al imperio hacia un destino incierto.