Cuando Isabel Ávila lo pierde todo, deja su pueblo y viaja a la capital en busca de un nuevo destino. Pero entre intrigas y amenazas termina arriesgándolo todo para salvar a la emperatriz. Con su habilidad médica desenmascara a Eduardo Calderón, devuelve el honor a su familia y regresa junto a su padre para dedicarse a sanar a los suyos.