Desde los barrios bajos, Luna quedó atrapada entre el poder y el deseo. Como omega, su aroma la convirtió en blanco de envidias mientras luchaba por salvar a su padre. Cyrus y Adrian se disputaron su destino, pero fue Cyrus quien la eligió, la resguardó y ganó su corazón. A partir de entonces, ambos tuvieron que soportar ataques y una dura venganza.