Traicionada una vez, Claudia vuelve al póker con una sola meta: mirar a Emiliano a los ojos en la Copa Dragón Rojo. Pero una denuncia de trampas desata una tensión que cruza sentimientos, cuentas pendientes y ambiciones. Mientras Sergio altera el rumbo de las partidas, la mesa se convierte en el lugar donde no solo se pierde o gana dinero, sino también el destino de los tres.