Lorena creyó durante tres años que su amor por Gabriel Salazar bastaba para acercarlo a ella. Pero cuando estaba a punto de abrirle el corazón, una revelación la deja sin aliento: él no era un asistente cualquiera, sino el verdadero heredero de los Salazar. Y su permanencia a su lado tenía un objetivo oculto: llegar hasta su hermanastra, Andrea...