Vivienne dejó atrás su identidad de heredera para sostener la carrera de Damien y pasó sus días junto a él como una simple camarera. Todo cambia cuando Damien, recién nombrado director ejecutivo del grupo, monta una celebración con sus amigos más cercanos y ella lo encuentra flirteando sin reservas con su secretaria. Tras 99 perdones, Vivienne decide que la centésima traición será la última: esta vez mostrará quién es de verdad.