Abandonado por Aurora, Mateo fue criado por Juana y pasó diez años a su lado. Ya de joven, trabajó sin descanso para costear el tratamiento de Juana, pero terminó siendo humillado en la casa del magistrado. Con tal de ganar favor, el magistrado lo incriminó por rebelión y empujó a Juana a la muerte. Al ver a su hijo sometido, Aurora descendió y respondió con una furia implacable.