Por culpa de una falsa acusación de traición lanzada por su propia familia, Lucía Vargas queda marcada y humillada como una mujer de baja condición. Pero todo da un giro cuando el príncipe heredero Alejandro despierta y el emperador Don Julio César decide revelar la verdad: Lucía es la auténtica esposa del príncipe, y Lucas, su hijo, el verdadero nieto imperial. Entre revelaciones, tensiones familiares y castigos para quienes actuaron mal, la historia culmina con el nombramiento de Lucas como Príncipe Heredero Imperial y la restitución total del honor de Lucía.